Por Alejandra Otálora
Cuando el éxito no lo es todo
Hace poco escuché un pódcast llamado Mentes Geniales. En uno de los capítulos me llamó mucho la atención cómo el hecho de conocernos a nosotros mismos —especialmente entender nuestras emociones y la manera en que decidimos enfrentar cada situación o dificultad— puede impactarnos positiva o negativamente en nuestra salud y en todos los aspectos de la vida: trabajo, familia, amigos, etc. Muchas veces no somos conscientes de esto hasta que algo nos obliga a detenernos, reflexionar y cuestionarnos.
Ese episodio me llevó a hacerme una pregunta:
¿Realmente contamos con las herramientas necesarias para gestionar lo que sentimos en nuestro interior?
La historia de Álvaro Rodríguez: vulnerabilidad en primera persona
El invitado era Álvaro Rodríguez, empresario e inversionista de Shark Tank Colombia, quien compartió su experiencia con la depresión. Desde la negación inicial y los prejuicios de buscar ayuda profesional, hasta el momento en que reconoció cómo sus cambios de humor afectaban a su familia, sus amigos y su empresa.
De su testimonio rescato cuatro aprendizajes clave:
1. Vulnerabilidad y autenticidad
Cuando Álvaro habló de lo que sentía, descubrió que sus colegas sharks habían pasado por lo mismo. Nadie se atrevía a compartirlo por miedo o vergüenza. Ser vulnerable puede incomodar al inicio, pero también abre caminos para encontrar soluciones y conectar de verdad con los demás.
2. Reconocer que el exceso no ayuda
Antes de ser diagnosticado, intentaba salir adelante haciendo el doble de ejercicio. Sin embargo, ese esfuerzo lo dejaba más cansado y sin mejoras en su ánimo. La idea de “yo puedo con todo” puede ser peligrosa: ignorar los límites del cuerpo y la mente termina pasándonos factura.
3. Tratarse con amabilidad
Su reacción inicial fue ser duro consigo mismo. En terapia le preguntaron: “¿Tratarías a otra persona como te tratas a ti?” La mayoría de las veces la respuesta es no. Solemos ser más compasivos con los demás que con nosotros mismos. Aprender a reconocernos, valorarnos y hablarnos con amor es un cambio profundo que transforma.
4. El crecimiento interno impulsa el externo
Tras buscar ayuda y atravesar el proceso, Álvaro comprendió que cuanto más trabaje en su interior, mejores resultados tendrá en el exterior: en su empresa, su equipo y su vida personal.
El verdadero éxito empieza dentro
Al escuchar este capítulo me sorprendió darme cuenta de que todos, absolutamente todos, pasamos por lo mismo. No importa el cargo ni lo que hagas: la vida, más allá de los logros externos, no te llenará si no estás bien contigo mismo. El reconocimiento externo nunca reemplazará el bienestar interior.
La pregunta sigue vigente:
¿Tenemos las herramientas para gestionar lo que sentimos?
Quizá este sea el momento de detenerte, mirarte con honestidad y comenzar ese camino.
Una frase para recordar
Quiero cerrar con las palabras de Álvaro Rodríguez que resumen todo:
“Las empresas somos las personas. Si las personas estamos mal, si el ambiente es tenso y estresante, la empresa también se vuelve angustiada, estresada y a la defensiva.”
El liderazgo auténtico comienza en uno mismo. Todo empieza desde adentro.